El auge de la cartofilia en balnearios y baluartes
Cuando los veraneantes descubrieron las aguas templadas y los paseos costeros, las postales se convirtieron en tarjeta de visita del orgullo local. Artistas dibujaron pérgolas, tranvías eléctricos y faros, imprentas añadieron tipografías elegantes, y los sellos lucieron anclas, olas y montañas nevadas. Los baluartes, por su parte, enviaron vistas sobrias de murallas y patios de armas, humanizadas por mensajes cotidianos: llegamos bien, sopla una brisa amable. Esa convivencia de ocio y deber, mar y roca, creó una iconografía que aún emociona.